Lo de la nueva cultura del agua es un camelo
Me ha encantado oír a Josep Félix “micro-alcalde” Ballesteros hablar de microOhms.
Parece un complot del Sistema Métrico que, con la cantidad de prefijos con los que se puede medir la resistencia eléctrica, nuestro micro-alcalde haya elegido el microohmio.
Ya un poco más en serio, que los que aprovecharon la excusa del trasvase de agua del Ebro al sudoeste español para utilizar la violencia contra el Partido Popular y Convergencia i Unió, se pongan ahora a hablar de microohmios, de razones técnicas, de sostenibilidad, de solidaridad y de hectómetros cúbicos me parece indigno.
En primer lugar, me parece vergonzoso que los que van de defensores del territori y del medio ambiente no sepan distinguir entre unidades de medida de volumen y de caudal. (Ni sepan lo que es un punto de inflexión, ni sepan …., ni sepan …)
Para no enrollarme demasiado y después de que “Barcelona” quiera sobre-explotar los pozos de Tarragona (que como todos sabemos están en peligro de extinción), como solución a su imprevisión, su incompetencia, su demagogia y su incapacidad total para decir la verdad, la nueva cultura del agua es:
- No llevar agua del Ebro a Valencia, Murcia y Almería porque son españoles. Y además votan al PP.
- Llamar transvasismo a esa negación, pese a que Cataluña compra electricidad a esas mismas regiones.
- Estar cuatro años sin hacer nada, sin preocuparse del Delta, reinaugurando una y otra vez las mismas desaladoras (puestas por el PP).
- No estar preparados para una sequía pese a estar constantemente hablando del cambio climático (¿a qué co*o esperan?)
- Mantener el minitransvase del Ebro a Tarragona (¡menos mal!)
- Comprar agua en barcos a … ¡Almería!
- Comprar agua de los pozos de Tarragona mientras Tarragona compra agua al Ebro.
- Hacer correr millones de euros de arriba a abajo, con sus correspondientes leaks.

















