des. 9 2009

La carta de 140 científicos al secretario general de la ONU

A su Excelencia el Sr. Ban Ki Moon, Secretario General de las Naciones Unidas

Nueva York, NY, EEUU

8 de diciembre 2009

Estimado Secretario General,

La ciencia del cambio climático está en un período de “descubrimiento negativo” -cuanto más sabemos acerca de este excepcionalmente complejo y cambiante campo más nos damos cuenta de lo poco que sabemos. En honor a la verdad, la ciencia no ha demostrado nada.

Por lo tanto, no hay razón sólida para imponer decisiones de políticas públicas muy costosas y restrictivas a los pueblos de la Tierra sin proporcionar pruebas convincentes de que las actividades humanas están causando un cambio climático peligroso más allá de las que puedan ser producidas por causas naturales. Antes de tomar cualquier acción precipitada, debemos tener sólidos datos de observación que demuestren que los recientes cambios en el clima difieren sustancialmente de los cambios observados en el pasado y que están muy por encima de las variaciones normales causadas por los ciclos solares, las corrientes oceánicas, los cambios en los parámetros orbitales de la Tierra y otros fenómenos naturales.

Los abajo firmantes, cualificados en disciplinas relacionadas con el clima científico, retamos a la UNFCCC (United Nations Framework Convention on Climate Change) y a los partidarios de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático a mostrar pruebas de observación convincentes para sus denuncias de que la acción del hombre produce un calentamiento global y otros cambios en el clima. Las proyecciones de posibles escenarios futuros a partir de modelos informáticos del clima no probados no son sustitutos aceptables de datos del mundo real obtenidos a través de la investigación científica imparcial y rigurosa.

Específicamente, desafiamos a los partidarios de la hipótesis de un cambio climático antropogénico peligroso a que demuestren que:

  1. las variaciones en el clima mundial en los últimos cien años estan significativamente fuera del área de distribución natural con experimentada en los siglos anteriores;
  2. las emisiones humanas de dióxido de carbono de efecto invernadero y de otros gases (GEI) están teniendo un impacto peligroso en el clima mundial;
  3. los modelos basados en ordenador puede reproducir de manera significativa el impacto de todos los factores naturales que pueden influir considerablemente en el clima;
  4. los niveles del mar están aumentando peligrosamente a un ritmo que se ha acelerado con el incremento de las emisiones por parte del hombre de gases de efecto invernadero, poniendo en peligro las pequeñas islas y las comunidades costeras;
  5. la incidencia de la malaria está aumentando debido a los recientes cambios climáticos;
  6. la sociedad humana y los ecosistemas naturales no pueden adaptarse a los cambios climáticos previsibles como lo han hecho en el pasado;
  7. el retroceso de los glaciares en el mundo, y el derretimiento del hielo del mar en las regiones polares, es inusual y está relacionado con los aumentos de las emisiones humanas de gases de efecto invernadero;
  8. los osos polares del Ártico y otras especies de la fauna del ártico y el antártico son incapaces de adaptarse a los efectos locales de un cambio climático previsible, independientemente de las causas de esos cambios;
  9. los huracanes, los ciclones tropicales y otros asociados a fenómenos climáticos extremos están aumentando en intensidad y frecuencia;
  10. los datos registrados por las estaciones terrestres son un indicador fiable de las tendencias de temperatura de la superficie terrestre.

No es la responsabilidad de los “realistas del clima” (que no negacionistas) probar que la actividad humana causa peligrosas consecuencias y un cambio climático. Más bien, son aquellos que proponen que el cambio climático tiene origen antropogénico y que exigen la asignación de enormes inversiones para resolver el supuesto “problema” los que tienen la obligación de demostrar de manera convincente que el reciente cambio climático no es de origen natural y sobre todo, que si no hacemos nada, sufriremos un cambio climático catastrófico. Hasta la fecha, han fracasado por completo en esa demostración.

Traducción a medias con Google Translate de: Copenhaguen Climate Challenge (el reto climático de Copenhague)


oct. 19 2009

Cuando la vida no vale nada en Venezuela

Por el apego personal tan especial que le tengo a Venezuela y vía Martha Colmenares, copio un artículo que puede ser de interés.

No lo verán en los telediarios pues tiene mucho más morbo lo que pase en algún high school americano.

Cuando la vida no vale nada

Ana María Valeri

A mi empleada doméstica esta semana le mataron a su hijo. Fue en El Valle. A balazos. Así, como quien mata un animal. Le dieron unos balazos y lo dejaron tendido en el piso. El muchacho tenía veintidós años, vivía con una jovencita y tenía una hija de año y medio. Trabajaba de lunes a sábado y pensaba mudarse de la zona porque varias veces habían intentado robarle la moto que era su única propiedad. A su madre le dijeron que su hijo estaba desaparecido hacía tres días. Ella y sus familiares recorrieron hospitales con la esperanza de encontrarlo, puesto que pensaban que habría tenido algún accidente de tránsito. Nada. Alguien decidió ir a la morgue y preguntar. Allí estaba. De allí avisaron a su madre. Le entregarían el cadáver después de su reconocimiento.

El velorio fue terrible. Hubo que recoger dinero entre familiares y conocidos para enterrarlo. Diez millones y tiene derecho a enterrarse, si no, no hay manera. No hay donde sepultar un hijo que yace sin alma junto con el alma de una madre desgarrada por el dolor. Diez millones o nada. Más adelante habrá que pagar lo que se debe a quienes se compadecieron y prestaron la plata para la sepultura del muchacho.

No hay culpables. No se sabe. Y no pensamos que se sabrá. Será una carpeta más en el archivo criminal de algún organismo del Estado. Caso cerrado. Solo se sabe de la sangre que quedó en las escaleras del cerro. Manchadas con la vida de uno más. Y el agua las borrará dentro de poco. Las huellas de los que trepan a diario las escalinatas se llevarán lo que quedó de un cuerpo baleado. Fin de la historia.

Y con el comienzo de otra semana se escribirán con sangre nuevas historias de muertes, de balas, de cuchilladas, de robos, de secuestros, de zozobras.

Pero terribles no son solo las muertes, lo desgarrador de las tragedias, las realidades que parecen cuentos de terror. Terribles son también los padecimientos de quienes sobreviven a tanto dolor, a tanto sufrimiento, a tanto desconsuelo. Y peor aún es acostumbrarse a conocer todos estos hechos y vivir sabiendo que no hay quien haga nada para solucionar la situación que nos agobia, que acaba con nuestros nervios y con nuestra estabilidad.

Estoy más que segura que si se preguntase qué es lo que más ansiamos los venezolanos la respuesta sería: Vivir. Probablemente no habría que decir que se desea una vivienda mejor, un carro, educar a los hijos, ser rico. No, con toda seguridad imagino que la respuesta rondaría algo más básico, más instintivo, más primitivo: Vivir.

Vivir envuelve planes. Estudiar, trabajar, enamorarse, tener hijos, tener un techo propio, divertirse, disfrutar con los amigos, hacer lo que se quiere, cuando se quiere, como se quiere. En paz. No en medio de la guerra. Con la piel erizada pienso que no hay nada peor que vivir con la angustia de quien vive en un país en guerra. Solo que –imagino- en la guerra se apunta al blanco y se lanza una bomba para destruir el objetivo del enemigo. En nuestro país pareciera que todos somos enemigos. La guerra es contra quien camina en la calle, va a trabajar, habla por celular, se monta en su carro, duerme o ve televisión en su casa.

La guerra es los días laborables, los fines de semana, los días de fiesta. La guerra es en las noches y durante el día. La guerra es siempre. Los muertos son siempre. Y las calles se anegan de lágrimas y de rabia. Y no se hace nada. Sucede que el gobierno no hace nada. Sucede que nos enseñan que la vida no vale nada.

anamariavaleri@gmail.com

El Universal

Sábado 17 de octubre

Vía: Martha Colmenares: Cuando la vida no vale nada

Relacionado:

Martha Colmenares: 154 mil homicidios durante 10 años régimen de Chávez


oct. 11 2009

Una frase que resume una ideología

No voy a hacer publicidad de la fuente ni de su autor, MAM.

Nuestro personaje de hoy, es el típico progre capaz de justificar las barbaridades más inhumanas si vienen de la izquierda y, a su vez, conseguir encontrarle el ínfimo resquicio negativo a cualquier cosa buena que venga de la derecha.

Siniestro él, se adorna con una frase millones de veces repetida:

hay que reconocer que la economía se ha diversificado hacia dos tendencias: una que privilegia al mercado por sobre las necesidades humanas y otra que busca anteponer las necesidades humanas por sobre los principios del mercado

Atentos al malabarismo con las palabras: privilegiar, mercado; anteponer necesidades, contra mercado.

Va de que hace un análisis aséptico pero, zas, manipulación al canto.

Cuando la verdad es que es el socialismo, amparados en las debilidades de la democracia, el que protege los privilegios de unos pocos con la excusa de ayudar a los “parias de la Tierra”.

Así que, desmalabarizando la expresión, la verdad quedaría:

hay que reconocer que la economía se ha diversificado hacia dos tendencias: una caduca y denostada, el Socialismo, que privilegia a los protegidos por el Estado primando el racionamiento de la calidad de vida en contra de las necesidades humanas más básicas y otra moderna y eficiente, el Capitalismo, que busca anteponer las necesidades humanas muy por encima de la planificación, la centralización, la estatalización y el privilegio.