feb. 16 2010

De taxistas y liberalizaciones

La Directiva de Servicios de la Unión Europea recomienda la liberalización del sector servicios en todas sus actividades lo que, desde un punto de vista liberal, es la mínima condición exigible a una economía: que nadie tenga privilegios y que nadie sufra agravios a partir de un decreto legislativo o ejecutivo. Pero también es una condición sine qua non para alcanzar y disfrutar de un sistema de libre mercado el cumplimiento de los contratos.

Para desgracia de los adanistas que nos gobiernan, las sociedades y los sistemas económicos de relación entre las personas no empiezan de cero. Un ejemplo claro es el sector del taxi. Si pasáramos a hacer una liberalización instantánea del sector del taxi, cualquiera que cumpliera la ley podría ejercer de taxista mañana mismo. La ley debería imponer para todos por igual el uso de vehículos homologados, la publicidad de tarifas o el límite de horas trabajadas por conductor a la semana.

Sin embargo, la realidad es que nuestro sector del taxi no nace mañana. Tiene muchos años de historia. Y muchos de nuestros taxistas han adquirido compromisos con el Estado en forma de licencias, algunas de las cuales tienen costes de entre 100.000 y 200.000 euros. Algunos dejaron de estudiar para poder asumir la licencia del padre, otros tomaron decisiones vitales al respecto del que iba a ser su oficio. Esas licencias son un contrato que el Estado tiene firmado con los taxistas. Y el Estado, los políticos, está obligado a cumplirlo.

Consulto en Internet la cifra de 80.000 taxistas. Pongamos un precio de cada licencia de 150.000 euros más otros 50.000 euros de compensación por inversiones y otros 100.000 de reconversión, que ya nos gustaría en muchas reconversiones. Por establecer una comparación, mantener cada puesto de trabajo de minero nos cuesta anualmente 200.000 euros.

Así pues tenemos que al Estado le costaría como mínimo unos 24 mil millones de euros rescindir los contratos con los taxistas. Y a ver quién entra a competir en un sector en el que los que ya están compitiendo tienen dinero fresco, experiencia y red de trabajo.

Por eso la única vía para liberalizar con éxito el sector del taxi, entre otros, es el diálogo y el buen hacer. Nada de andar con filtraciones y publirreportajes interesados como si fueran controladores aéreos al más puro estilo agit-prop que tanto estilan.

Con diálogo y buen hacer es como hizo el gobierno de José María Aznar, y aquí va mi segundo ejemplo claro de sector a liberalizar, en el caso de Telefónica.

Tras el felipismo, el PP se encuentra empresas públicas sobredimensionadas e ineficientes. Recordemos que en 1996 Telefónica tenía 70.000 empleados mientras en EEUU una operadora privada con el mismo número de abonados funcionaba con menos de 7.000. Y en España, al no tener más oferta que la pública, solicitar una línea de teléfono se podía demorar ¡seis meses! ¿La cartilla de racionamiento del teléfono?

Para una liberalización no distorsionada de Telefónica se debería haber prescindido de las nóminas, perdón de los servicios de, pongamos, 60.000 personas, muchas de ellas con suculentas nóminas gracias a los gobiernos anteriores del PSOE. Pero el Estado debía cumplir sus contratos y así lo hizo y una vez desnacionalizada, aunque lejos de un escenario ideal, podíamos tener línea de teléfono en apenas unos pocos días.

Mención aparte hubiera sido el riesgo social de tener en las calles a millares de progresistas liberados muy enfadados con un gobierno y con el partido que le daba soporte, sobre todo sabiendo cómo se las gastan. Y es que a la hora de defender sus privilegios algunos son terriblemente violentos sobre todo con los que sufren el agravio de tener que mantener esos privilegios. Ya saben, la consigna contra los emprendedores del “que no se aprovechen”. Pero no es este el tema que ocupa este artículo.

Es a partir de esta convicción del necesario cumplimiento de los contratos por la que hay que llevar a cabo las reformas con firmeza y desde la moderación y el diálogo. Es la única manera civilizada de hacer progresar un país.

Los políticos deben, debemos, asumir la situación que heredan. Algunos como José Luís Rodríguez Zapatero heredaron una economía saneada que lideraba la creación de empleo en Europa aunque no exenta de algunas deficiencias y otros heredan como le pasara a José María Aznar o como le pasará a Mariano Rajoy países prácticamente al borde del abismo.

¿Será por eso que dicen que la política no son cargos sino cargas?


oct. 11 2009

Una frase que resume una ideología

No voy a hacer publicidad de la fuente ni de su autor, MAM.

Nuestro personaje de hoy, es el típico progre capaz de justificar las barbaridades más inhumanas si vienen de la izquierda y, a su vez, conseguir encontrarle el ínfimo resquicio negativo a cualquier cosa buena que venga de la derecha.

Siniestro él, se adorna con una frase millones de veces repetida:

hay que reconocer que la economía se ha diversificado hacia dos tendencias: una que privilegia al mercado por sobre las necesidades humanas y otra que busca anteponer las necesidades humanas por sobre los principios del mercado

Atentos al malabarismo con las palabras: privilegiar, mercado; anteponer necesidades, contra mercado.

Va de que hace un análisis aséptico pero, zas, manipulación al canto.

Cuando la verdad es que es el socialismo, amparados en las debilidades de la democracia, el que protege los privilegios de unos pocos con la excusa de ayudar a los “parias de la Tierra”.

Así que, desmalabarizando la expresión, la verdad quedaría:

hay que reconocer que la economía se ha diversificado hacia dos tendencias: una caduca y denostada, el Socialismo, que privilegia a los protegidos por el Estado primando el racionamiento de la calidad de vida en contra de las necesidades humanas más básicas y otra moderna y eficiente, el Capitalismo, que busca anteponer las necesidades humanas muy por encima de la planificación, la centralización, la estatalización y el privilegio.


maig 5 2009

El Progresismo Social de ZP: el corto viaje de la Utopía a un Papel Mojado

Zapatero, la persona más mentirosa y falsa que conozco, nos iba a salvar de las guerras, la pobreza, la desigualdad, la ausencia de una vivienda digna, la ausencia de un salario digno, … ¡Qué narices! ¡Si Zapatero hasta nos prometió el pleno empleo!

Motivos para creer

Motivos para creer (sic)

No voy a hacer sangre con la foto y los 4 millones (y vamos para 5) de parados. Tampoco con los 800 ó 1000 puestos de trabajo que prometió Mr. X.

Sí voy a hacer sangre con un tema que me preocupa bastante.

En la legislatura 2000-2004 el PP inició la redacción de una Ley de Dependencia. Trabajada con el consenso de todos los grupos, en silencio y sin propaganda de ningún tipo.

Tras los atentados del 11-M Zapatero llegó a la Moncloa como estampida de rinocerontes en cristalería y se cargó todo lo habido y por haber: educación, política exterior, trabajos europeos (renunciando a unos muy añorados 50.000 millones de euros), medio ambiente, investigación y ciencia, energía, etcétera.

No pudo destruir, por razones obvias, los trabajos realizados en cuanto a dependencia pero si pudo capitalizarlo y convertirlo, paradójicamente, en punta de lanza del progresismo social y en uno de los muy escasos logros del gobierno del PSOE.

Sin embargo, al gobierno más incapaz de la historia reciente de España se le ha echado encima la realidad. Incapaz de desarrollar leyes, incapaz de elaborar reglamentos, incapaz de impulsar consensos, incapaz de salirse de la propaganda y el cometarrismo más cutres.

¿Cuál es la realidad?

Que el gobierno del PSOE es incapaz de hacer realidad la Ley de Dependencia

¿Cuál es la solución?

Como no puedo hacer nada por las personas dependientes les prometo un título a las amas de casa para que puedan trabajar en centros de asistencia.

De la Utopía de una Sociedad Perfecta sin desigualdades y con bienestar para las personas más vulnerables a prometer un papelito a las amas de casa para que sigan trabajando.

¿Cómo? ¿Qué no hay trabajo? ¡La culpa la tiene el PP!

Zapatero le perdona la vida a las amas de casa. Quiere que crean que es su redentor.

Zapatero es un desastre para la gente normal, para la gente trabajadora, para la gente con necesidades. Sólo beneficia a sus sectarios y a los especuladores del ladrillo.

El 7 de junio hay que darle una señal de que no le queremos. De que se esté quietecito. De que se vaya a su casa.

Enlaces recomendados:

EL TÍTULO PARA LAS AMAS DE CASA (la verdadera cuestión)