En su carrera por sustituir al Cristianismo como religión universal, el Socialismo se dedica a sustituir sus parámetros morales.
Así, Avaricia, Envidia, Gula, Ira, Lujuria, Pereza, Soberbia, dejan de ser Pecados Capitales.
De hecho algunos, como la Envidia, la Gula o la Soberbia, pasan a ser leitmotifs y motores electorales.
Sin embargo, para seguir siendo una religión potente, debe inventar sus nuevos Pecados Capitales.
Uno de ellos es el Pecado Capital de Ganar Dinero. Trabajando se entiende. Lo de recibir dinero de subvenciones sin dar palo al agua se llama Redistribución de la Riqueza y está muy bien.
Un ejemplo nos lo trae el Diari de Tarragona de hoy: El POUM prevé que en el Fortí se pueda situar un pequeño negocio.
Es decir, el Fortín de la Reina era, hasta su cierre, un antro de Pecado Capital Progre porque:
- pasó de ser un lugar abandonado, sucio y lleno de jeringas a un entorno cuidado, ordenado y limpio
- daba servicio a los ciudadanos sin costar dinero a los contribuyentes
- nadie cobraba subvenciones, ni recibía encargos de estudios
- no necesitaba de “ingenieros mediadores sociales” para su correcto funcionamiento
- y, sobre todo -vade retro-, alguien ganaba dinero (aparte de pagar unos salarios, peccata minuta)
Ahora, POUM mediante, el mismo rincón será una puerta al nuevo Cielo Progre porque:
- se situará un pequeño negocio (no en extensión porque creo que la zona no ha encogido) así que el nuevo empresario renunciará expresamente a ganar dinero como cualquier Capitalista Salvaje
- este negocio será sostenible, igualitario, bolchevique y, sobre todo, deficitario
- requerirá de la intervención pública
- permitirá una salida laboral a un montón de personas que ganarán dinero sin hacer nada
- estará limitado al disfrute de unos pocos
- los beneficiarios serán todos bolcheviques, mientras sean mayoría
En resumen, el típico chiringuito de Izquierdas. Una máquina para hacer dinero no dando servicio si no a costa de los que pagan impuestos.
Como siempre decimos, las palabras son totalmente claves en la transmisión y perversión de valores.
En el titular que nos ocupa y nos preocupa, la palabra clave es pequeño.