ago. 17 2010

Zapatero el trilero socialdemócrata

Es fácil auparse al poder apelando a los peores instintos de las personas: la pereza, la ambición o la envidia son fuerzas mucho más motivadoras que la razón, sobre todo cuando tus eslóganes electorales son “votar con todas tus fuerzas”, “motivos para creer” o “si tu no vas, ellos vuelven”.

También lo son argumentos poco trabajados intelectualmente pero muy bien amasados discursivamente como “subir el salario mínimo”, “subir las pensiones” o “subir los impuestos para repartir mejor la riqueza”.

Respecto al reparto de la riqueza que algunos gustan de medir con el coeficiente de Gini, no hace falta decir mucho más que siempre que gobiernan los socialistas, los muy ricos cada vez más ricos y los demás cada vez más pobres. Siempre.

Sin embargo, en referencia al aumento de la renta de pensionistas y las rentas más bajas es obligado moralmente denunciar el engaño de los socialistas en estos aspectos. Bajo esa aparente preocupación por las rentas más bajas se oculta un fraude.

Es obligado denunciar la falta de compromiso. Si un salario mínimo tiene poca renta disponible, se puede aumentar el tramo de la parte privada, obligar al jefe a pagarle más, o reducir el tramo impositivo, obligar al político a gestionar mejor. El problema es que muchos jefes, a diferencia de esos comunistas multimillonarios, a veces no pueden pagar más lo que les obliga a echar a gente a la calle o a cerrar el negocio. Cinco millones largos de parados son la prueba fehaciente.

Es obligado denunciar la falta de efectividad. Al no tener la necesidad de cambiar su modus operandi, pues la carga “social” se aplica únicamente sobre la parte privada, el Estado tiende a engordar de manera indefinida e ineficiente por lo que hay que subir impuestos de una manera u otra. ¿De qué sirve subir las pensiones o el salario mínimo si luego se sube el IVA, el IRPF, la luz, los peajes o cada uno de los trámites?

El empobrecimiento generalizado cuando gobiernan los socialistas no es casualidad. Está provocado por su errónea concepción de la naturaleza humana, por su falta de entendimiento de la economía y por su voracidad derrochadora en multitud de iniciativas lúdico-festivas por las que la gente no está dispuesta a trabajar.

El Muro de Berlín cayó por algo pero muchos siguen sin enterarse.


maig 21 2010

Contra los ricos se duerme mejor en el PSOE

No había bajado el poder adquisitivo de los pensionistas desde los tiempos de Felipe González y su ingeniería financiera para subir las pensiones menos que la inflación.

Pero ha llegado un político demagogo, derrochador y redentor como Zapatero para volver a hacerlo.

Subidas en impuestos al ahorro, a la vivienda, al trabajo y al consumo han conseguido rodear a todo hijo de vecino para pagar más y que Zapatero pueda gastar más.

Subidas en el IRPF superiores a la revalorización de las pensiones, sablazos a los planes de pensiones privados y, sobre todo, un alza en ciernes del impuesto al consumo nos dejan un panorama en el que todos, trabajadores y pensionistas, tendremos que apretarnos el cinturón.

Como la era de Internet ha traído un montón de transparencia e información libre y descontrolada, andan todos los cargos socialistas algo mosqueados, no porque la gente lo pase cada vez peor, no, sino porque tienen que dar explicaciones. Y no las tienen.

De ahí la nueva mentira en forma de consigna: subiremos los impuestos a los ricos.

Una consigna que no devolverá la esperanza a los que han perdido su hogar, su empleo o su empresa.

Una consigna que no devolverá el poder adquisitivo a las viudas y pensionistas.

Es una consigna que sirve tan solo para que los altos cargos socialistas tengan la conciencia tranquila y piensen “contra los ricos estamos”. Aunque ellos sean una parte importante de “los ricos”.

Lo raro es que no lo hayan adornado con un “y por el Planeta”.


des. 9 2009

La carta de 140 científicos al secretario general de la ONU

A su Excelencia el Sr. Ban Ki Moon, Secretario General de las Naciones Unidas

Nueva York, NY, EEUU

8 de diciembre 2009

Estimado Secretario General,

La ciencia del cambio climático está en un período de “descubrimiento negativo” -cuanto más sabemos acerca de este excepcionalmente complejo y cambiante campo más nos damos cuenta de lo poco que sabemos. En honor a la verdad, la ciencia no ha demostrado nada.

Por lo tanto, no hay razón sólida para imponer decisiones de políticas públicas muy costosas y restrictivas a los pueblos de la Tierra sin proporcionar pruebas convincentes de que las actividades humanas están causando un cambio climático peligroso más allá de las que puedan ser producidas por causas naturales. Antes de tomar cualquier acción precipitada, debemos tener sólidos datos de observación que demuestren que los recientes cambios en el clima difieren sustancialmente de los cambios observados en el pasado y que están muy por encima de las variaciones normales causadas por los ciclos solares, las corrientes oceánicas, los cambios en los parámetros orbitales de la Tierra y otros fenómenos naturales.

Los abajo firmantes, cualificados en disciplinas relacionadas con el clima científico, retamos a la UNFCCC (United Nations Framework Convention on Climate Change) y a los partidarios de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático a mostrar pruebas de observación convincentes para sus denuncias de que la acción del hombre produce un calentamiento global y otros cambios en el clima. Las proyecciones de posibles escenarios futuros a partir de modelos informáticos del clima no probados no son sustitutos aceptables de datos del mundo real obtenidos a través de la investigación científica imparcial y rigurosa.

Específicamente, desafiamos a los partidarios de la hipótesis de un cambio climático antropogénico peligroso a que demuestren que:

  1. las variaciones en el clima mundial en los últimos cien años estan significativamente fuera del área de distribución natural con experimentada en los siglos anteriores;
  2. las emisiones humanas de dióxido de carbono de efecto invernadero y de otros gases (GEI) están teniendo un impacto peligroso en el clima mundial;
  3. los modelos basados en ordenador puede reproducir de manera significativa el impacto de todos los factores naturales que pueden influir considerablemente en el clima;
  4. los niveles del mar están aumentando peligrosamente a un ritmo que se ha acelerado con el incremento de las emisiones por parte del hombre de gases de efecto invernadero, poniendo en peligro las pequeñas islas y las comunidades costeras;
  5. la incidencia de la malaria está aumentando debido a los recientes cambios climáticos;
  6. la sociedad humana y los ecosistemas naturales no pueden adaptarse a los cambios climáticos previsibles como lo han hecho en el pasado;
  7. el retroceso de los glaciares en el mundo, y el derretimiento del hielo del mar en las regiones polares, es inusual y está relacionado con los aumentos de las emisiones humanas de gases de efecto invernadero;
  8. los osos polares del Ártico y otras especies de la fauna del ártico y el antártico son incapaces de adaptarse a los efectos locales de un cambio climático previsible, independientemente de las causas de esos cambios;
  9. los huracanes, los ciclones tropicales y otros asociados a fenómenos climáticos extremos están aumentando en intensidad y frecuencia;
  10. los datos registrados por las estaciones terrestres son un indicador fiable de las tendencias de temperatura de la superficie terrestre.

No es la responsabilidad de los “realistas del clima” (que no negacionistas) probar que la actividad humana causa peligrosas consecuencias y un cambio climático. Más bien, son aquellos que proponen que el cambio climático tiene origen antropogénico y que exigen la asignación de enormes inversiones para resolver el supuesto “problema” los que tienen la obligación de demostrar de manera convincente que el reciente cambio climático no es de origen natural y sobre todo, que si no hacemos nada, sufriremos un cambio climático catastrófico. Hasta la fecha, han fracasado por completo en esa demostración.

Traducción a medias con Google Translate de: Copenhaguen Climate Challenge (el reto climático de Copenhague)