maig 10 2010

Pactando con Lobos

Es curioso ser testigo de la última moda del zapaterismo consistente en culpar a unos etéreos “especuladores” de todos los males.

Es curioso ser testigo de la última moda del zapaterismo por la que el Partido Socialista Español que controla aproximadamente 15.000 euros por persona en España; que puede redactar y aprobar leyes a su gusto y casi sin límites; que tiene controladas las agencias que deberían ser independientes; que tiene a sus órdenes millones de funcionarios y que se ha dedicado a jugar al monopoly con las grandes empresas españolas se reconoce incapaz de luchar contra un puñado de personas que simplemente pulsa teclas en un ordenador, gente a la que un montón de jubilados les deja su dinero para invertir pero que seguramente no manden ni en su casa. Y mucho menos al gato.

Es curioso ser testigo de la última moda del zapaterismo de culpar a aquellos a los que ha acudido de manera irracional y drogadicta a pedir dinero sin límite ni control de querer que Zapatero se someta a las reglas a las que él mismo admitió someterse.

Es curioso ser testigo de la última moda del zapaterismo que es querer soslayar que cuando Zapatero fue como un loco a pedir cientos de miles de millones de euros a los mercados estaba firmando un contrato que tenía que cumplir.

Es curioso ser testigo de la última moda del zapaterismo que mientras con una mano acusa a los “especuladores” con la otra repite una y otra vez que lo peor ha pasado.

Es curioso ser testigo de la última moda del zapaterismo que nos muestra un Zapatero paranoico, incapaz, irracional, gastador, mentiroso y bipolar.

Así nos pinta. Motivos para creer.


feb. 16 2010

De taxistas y liberalizaciones

La Directiva de Servicios de la Unión Europea recomienda la liberalización del sector servicios en todas sus actividades lo que, desde un punto de vista liberal, es la mínima condición exigible a una economía: que nadie tenga privilegios y que nadie sufra agravios a partir de un decreto legislativo o ejecutivo. Pero también es una condición sine qua non para alcanzar y disfrutar de un sistema de libre mercado el cumplimiento de los contratos.

Para desgracia de los adanistas que nos gobiernan, las sociedades y los sistemas económicos de relación entre las personas no empiezan de cero. Un ejemplo claro es el sector del taxi. Si pasáramos a hacer una liberalización instantánea del sector del taxi, cualquiera que cumpliera la ley podría ejercer de taxista mañana mismo. La ley debería imponer para todos por igual el uso de vehículos homologados, la publicidad de tarifas o el límite de horas trabajadas por conductor a la semana.

Sin embargo, la realidad es que nuestro sector del taxi no nace mañana. Tiene muchos años de historia. Y muchos de nuestros taxistas han adquirido compromisos con el Estado en forma de licencias, algunas de las cuales tienen costes de entre 100.000 y 200.000 euros. Algunos dejaron de estudiar para poder asumir la licencia del padre, otros tomaron decisiones vitales al respecto del que iba a ser su oficio. Esas licencias son un contrato que el Estado tiene firmado con los taxistas. Y el Estado, los políticos, está obligado a cumplirlo.

Consulto en Internet la cifra de 80.000 taxistas. Pongamos un precio de cada licencia de 150.000 euros más otros 50.000 euros de compensación por inversiones y otros 100.000 de reconversión, que ya nos gustaría en muchas reconversiones. Por establecer una comparación, mantener cada puesto de trabajo de minero nos cuesta anualmente 200.000 euros.

Así pues tenemos que al Estado le costaría como mínimo unos 24 mil millones de euros rescindir los contratos con los taxistas. Y a ver quién entra a competir en un sector en el que los que ya están compitiendo tienen dinero fresco, experiencia y red de trabajo.

Por eso la única vía para liberalizar con éxito el sector del taxi, entre otros, es el diálogo y el buen hacer. Nada de andar con filtraciones y publirreportajes interesados como si fueran controladores aéreos al más puro estilo agit-prop que tanto estilan.

Con diálogo y buen hacer es como hizo el gobierno de José María Aznar, y aquí va mi segundo ejemplo claro de sector a liberalizar, en el caso de Telefónica.

Tras el felipismo, el PP se encuentra empresas públicas sobredimensionadas e ineficientes. Recordemos que en 1996 Telefónica tenía 70.000 empleados mientras en EEUU una operadora privada con el mismo número de abonados funcionaba con menos de 7.000. Y en España, al no tener más oferta que la pública, solicitar una línea de teléfono se podía demorar ¡seis meses! ¿La cartilla de racionamiento del teléfono?

Para una liberalización no distorsionada de Telefónica se debería haber prescindido de las nóminas, perdón de los servicios de, pongamos, 60.000 personas, muchas de ellas con suculentas nóminas gracias a los gobiernos anteriores del PSOE. Pero el Estado debía cumplir sus contratos y así lo hizo y una vez desnacionalizada, aunque lejos de un escenario ideal, podíamos tener línea de teléfono en apenas unos pocos días.

Mención aparte hubiera sido el riesgo social de tener en las calles a millares de progresistas liberados muy enfadados con un gobierno y con el partido que le daba soporte, sobre todo sabiendo cómo se las gastan. Y es que a la hora de defender sus privilegios algunos son terriblemente violentos sobre todo con los que sufren el agravio de tener que mantener esos privilegios. Ya saben, la consigna contra los emprendedores del “que no se aprovechen”. Pero no es este el tema que ocupa este artículo.

Es a partir de esta convicción del necesario cumplimiento de los contratos por la que hay que llevar a cabo las reformas con firmeza y desde la moderación y el diálogo. Es la única manera civilizada de hacer progresar un país.

Los políticos deben, debemos, asumir la situación que heredan. Algunos como José Luís Rodríguez Zapatero heredaron una economía saneada que lideraba la creación de empleo en Europa aunque no exenta de algunas deficiencias y otros heredan como le pasara a José María Aznar o como le pasará a Mariano Rajoy países prácticamente al borde del abismo.

¿Será por eso que dicen que la política no son cargos sino cargas?


abr. 19 2009

La profecía de Tomas Jefferson acerca de los bancos

 

Tercer POTUS (President Of The United States)

Tercer POTUS (President Of The United States)

 

 

Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate.

Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.

Thomas Jefferson (1743-1826) en 1802

Thomas Jefferson, tercer Presidente de los Estados Unidos, principal autor de su Declaración de Independencia y fundador de la Universidad de Virginia, acertaba bastante con su premonición.

Y eso que aún faltaban 16 años para que naciera Karl Marx, padre del Socialismo que tantos males iba a traer a la humanidad, sobre todo en el siglo XX.

Cómo se nota que los fundadores de esa nación era gente leída e instruída. Jefferson no necesitaba “dos tardes” para saber de economía.

¿Qué diría Jefferson si conociera los estragos que han hecho iniciativas públicas políticas como las Cajas de Ahorro españolas o, en su país, la Community Reinvestment Act?