Cuando China se despierte
Ya dijo Napoleón hace 200 años que en China duerme un gigante que cuando despierte moverá al mundo entero.
A cuenta de China o de otras economías en auge, los socialistas de todos los partidos suelen excusar los nefastos resultados de su gestión con la coartada de que en dichos países la mano de obra es más barata.
Tanto se ha repetido esta cantinela que cualquier lego en economía la repetirá con una devoción rayana en el fundamentalismo.
Sin embargo, que nuestros trabajos nos los quiten países más pobres es mentira.
Los mayores atrayentes de capital ergo puestos de trabajo son los países desarrollados.
El mayor perceptor de inversiones extranjeras es Estados Unidos.
Le siguen Reino Unido, Irlanda, etcétera.
Pese a ser una economía gigante, China tarda mucho en aparecer en dicha lista.
La pregunta que debemos plantear a alguien que se preocupa por China es ¿con quién se quiere comparar?
¿Con un chino en traje gris y en bicicleta en una de las ciudades más contaminantes del mundo? (China ostenta el récord de ciudades contaminantes con 16 entre las 20 primeras)
¿O con un londinense normal y corriente, tejanos, vehículo propio, hipoteca y estudios medios?
Desde luego que si nuestros trabajos nos los quitan los chinos es porque podemos ofrecer menos que ellos. Y más caro.
Si nuestros trabajos nos los quitan los chinos no tenemos que mirar al empleador muchas veces extranjero.
Tenemos que mirar al que aniquiló nuestra educación aquí en casa.
Respecto a lo del tamaño pues es mentira. ¿O acaso en La Rioja están atemorizados de que Andalucía les quite nuestros trabajos?














