nov. 15 2009

De las encuestas como el símbolo de ruina institucional de Zapatero

Sobre las encuestas-fraude acerca de la independencia de Cataluña, personalmente opino que a quienes engañan es precisamente a aquellos que creen de buena fe en algún tipo de proceso que conduzca a la independencia.

ERC comenzó su espejismo de los últimos años con un “mans netes” (manos limpias) que se ha demostrado más cutre, corrupto y derrochador que el de cualquiera de los partidos grandes. Un amigo que ha saltado de ERC a Reagrupament califica a su ex-partido:

ERC es como “el Ciudadanos independentista”. Empezamos dando  lecciones a los grandes partidos de limpieza y regeneración y hemos acabado con navajazos internos y espectáculos dantescos. Somos una vergüenza.

Otro tipo de corrupción, más ideológica que monetaria, es la de los que prometían la Independencia de una República Socialista Soviética de Cataluña y que no han sido capaces ni de conseguir que en las matrículas de los coches aparezca el CAT mientras los adhesivos con el burro van perdiendo su color.

Tras rotundo fracaso identitario-matricular, nuevo chasco al no conseguir tampoco selecciones catalanas independientes pese a haber servido éstas de excusa para los más onerosos gastos.

Sin matrículas ni selecciones, ERC se embarcó en la redacción de un nuevo Estatuto de Autonomía que iba a servir de previa Constitución a una posible RSSC. Totalmente fuera de juego por el tejemaneje entre Zapatero y CiU, llegó a votar que sí y que no y todo lo contrario. Y porque no había más opciones.

Tal es la falta de criterio de ERC que otro aún miembro de ERC (no le queda otro remedio que seguir siéndolo) me decía que fueron utilizados por PSC y CiU porque:

el Nou Estatut lo único que pretendía blindar era a la alta burguesía y el alto proletariado del “Cas Pretòria”. No era un Estatut para los catalanes, era un Estatut contra los catalanes.

No comentaré lo que me había llamado por estar en contra del Estatut del 30 de septiembre por respeto a sus disculpas.

Siguiendo con ERC, en esa eterna huida hacia adelante que tienta a los que no tienen “full de ruta”, ahora acometen con alegría la realización de consultas a nivel municipal de un tema de alcance nacional, sabiendo que es inútil y frustrante, aparte de ilegal y carente de cualquier atisbo de legitimidad o de praxis democrática.

Hacer consultas a nivel municipal de temas de nivel nacional es sencillamente un fraude.

Tampoco nos llamemos a escándalo. ERC se está agarrando a un clavo ardiendo para salvar sus barcos que no su honra, pero otros en España también padecen  esa falta de espíritu democrático y de prostitución de las instituciones que nos ha traído José Luís Rodríguez Zapatero, alias “el cadáver político que va a presidir la Unión Europea”.

Esta semana, diputados de comunidades autónomas con regímenes forales, ayudaban al trilero de la Moncloa, al yonki del dinero público, a aprobar una financiación autonómica que no les afecta a ellos. ¿Les gustaría que los diputados catalanes legislaran sobre sus fueros?

En resumen, Zapatero nos ha traído varias ruinas.

Primero, nos ha traído aumentada y exagerada una crisis financiera y económica y ha resucitado (“motivos para creer”) una ruina laboral que ni en los tiempos de Mr. X.

Segundo, nos ha traído la ruina moral: relativismo a tope, palabras sin sustancia, improvisación y el sectarismo omnímodo y omnipresente más radical de Occidente.

Tercero, nos ha traído la ruina de identidad: el país que aspiraba a ser miembro del G-8 y a liderar/acompañar el progreso del mundo, acaba siendo el correveydile de los dictadores de nuevo cuño del siglo XXI y de alguno del pasado (del tráfico de armas, ya hablaremos)

Cuatro, nos ha traído la ruina de la dignidad: de ser un país con “indignos” salarios mileuristas fruto del propio esfuerzo a ser un país “social[ista]” con limosnas de Zapatero de cuatrocientos. Esperemos que la ruina de la dignidad no llegue a nuestros pensionistas porque entonces si que vamos a saber lo que es bueno.

Quinto, y agrupando, las ruinas educativa, sanitaria, de defensa, medioambiental, energética, industrial y de infraestructuras.

Y por último, y quizás la más importante, la ruina institucional: la prostitución de todas y cada una de las instituciones al servicio no ya de un partido, si no de un ego: Naciones Unidas, el Parlamento Europeo, el Congreso, el Senado, las cámaras autonómicas y los ayuntamientos; las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el ejército y la propia Seguridad Nacional; los medios de comunicación; los sindicatos; los tribunales y hasta las nuevas tecnologías, todo al servicio del peor presidente al que pueda aspirar un país en el siglo XXI.

A Zapatero le van cayendo los palmeros, aunque no por caer serán menos responsables.

A pesar de todo, el presidente por atentado sigue manteniendo, presupuesto mediante, los apoyos necesarios para su supervivencia política y mediática a costa de la supervivencia de nuestra sociedad.

Para España en general y Cataluña en especial y particular (tal y como el caso de ERC demuestra) todo lo que toca Zapatero lo arruina.


oct. 19 2009

Cuando la vida no vale nada en Venezuela

Por el apego personal tan especial que le tengo a Venezuela y vía Martha Colmenares, copio un artículo que puede ser de interés.

No lo verán en los telediarios pues tiene mucho más morbo lo que pase en algún high school americano.

Cuando la vida no vale nada

Ana María Valeri

A mi empleada doméstica esta semana le mataron a su hijo. Fue en El Valle. A balazos. Así, como quien mata un animal. Le dieron unos balazos y lo dejaron tendido en el piso. El muchacho tenía veintidós años, vivía con una jovencita y tenía una hija de año y medio. Trabajaba de lunes a sábado y pensaba mudarse de la zona porque varias veces habían intentado robarle la moto que era su única propiedad. A su madre le dijeron que su hijo estaba desaparecido hacía tres días. Ella y sus familiares recorrieron hospitales con la esperanza de encontrarlo, puesto que pensaban que habría tenido algún accidente de tránsito. Nada. Alguien decidió ir a la morgue y preguntar. Allí estaba. De allí avisaron a su madre. Le entregarían el cadáver después de su reconocimiento.

El velorio fue terrible. Hubo que recoger dinero entre familiares y conocidos para enterrarlo. Diez millones y tiene derecho a enterrarse, si no, no hay manera. No hay donde sepultar un hijo que yace sin alma junto con el alma de una madre desgarrada por el dolor. Diez millones o nada. Más adelante habrá que pagar lo que se debe a quienes se compadecieron y prestaron la plata para la sepultura del muchacho.

No hay culpables. No se sabe. Y no pensamos que se sabrá. Será una carpeta más en el archivo criminal de algún organismo del Estado. Caso cerrado. Solo se sabe de la sangre que quedó en las escaleras del cerro. Manchadas con la vida de uno más. Y el agua las borrará dentro de poco. Las huellas de los que trepan a diario las escalinatas se llevarán lo que quedó de un cuerpo baleado. Fin de la historia.

Y con el comienzo de otra semana se escribirán con sangre nuevas historias de muertes, de balas, de cuchilladas, de robos, de secuestros, de zozobras.

Pero terribles no son solo las muertes, lo desgarrador de las tragedias, las realidades que parecen cuentos de terror. Terribles son también los padecimientos de quienes sobreviven a tanto dolor, a tanto sufrimiento, a tanto desconsuelo. Y peor aún es acostumbrarse a conocer todos estos hechos y vivir sabiendo que no hay quien haga nada para solucionar la situación que nos agobia, que acaba con nuestros nervios y con nuestra estabilidad.

Estoy más que segura que si se preguntase qué es lo que más ansiamos los venezolanos la respuesta sería: Vivir. Probablemente no habría que decir que se desea una vivienda mejor, un carro, educar a los hijos, ser rico. No, con toda seguridad imagino que la respuesta rondaría algo más básico, más instintivo, más primitivo: Vivir.

Vivir envuelve planes. Estudiar, trabajar, enamorarse, tener hijos, tener un techo propio, divertirse, disfrutar con los amigos, hacer lo que se quiere, cuando se quiere, como se quiere. En paz. No en medio de la guerra. Con la piel erizada pienso que no hay nada peor que vivir con la angustia de quien vive en un país en guerra. Solo que –imagino- en la guerra se apunta al blanco y se lanza una bomba para destruir el objetivo del enemigo. En nuestro país pareciera que todos somos enemigos. La guerra es contra quien camina en la calle, va a trabajar, habla por celular, se monta en su carro, duerme o ve televisión en su casa.

La guerra es los días laborables, los fines de semana, los días de fiesta. La guerra es en las noches y durante el día. La guerra es siempre. Los muertos son siempre. Y las calles se anegan de lágrimas y de rabia. Y no se hace nada. Sucede que el gobierno no hace nada. Sucede que nos enseñan que la vida no vale nada.

anamariavaleri@gmail.com

El Universal

Sábado 17 de octubre

Vía: Martha Colmenares: Cuando la vida no vale nada

Relacionado:

Martha Colmenares: 154 mil homicidios durante 10 años régimen de Chávez


set. 23 2009

Zapatero está dinamitando las pensiones de nuestros mayores

Es estruendoso el silencio que calla en los MSM que Zapatero está dilapidando 400.000 millones de euros de deuda pública para gastos de todo tipo sin pies ni cabeza.

La apuesta por la economía sostenible es tan insostenible como pleno es el empleo que nos ha traido José Luís Rodríguez Zapatero el “mentiroso”.

Una de las razones por las que Barack Obama está perdiendo popularidad es por haber gastado “a trilion”. Pues bien, Zapatero ha gastado proporcionalmente en términos de población el cuádruple. En términos de PIB el séxtuple. ¡SEIS VECES MÁS!

Zapatero es un drogadicto que necesita millones y millones de euros para satisfacer su sectarismo y su desmesurado afán de poder.

Primero fue el superávit público. Ese que era tan de izquierdas menos cuando gobernaba el PP que mataba a gente.

Luego han sido los fondos europeos ya que ya se había vendido las reservas de oro en el peor de los momentos.

La situación tampoco ha impedido que le condone la deuda a todas las pseudodictaduras para mantener la revolución socialista del siglo XXI.

Ahora ha eliminado las inversiones en infraestructuras. Ya saben, hay que hacerles regalos a los poderosos.

La adicción de Zapatero necesita millones de euros como un yonki el próximo chute.

El problema es que se le acaban las fuentes y a los españoles no se les puede seguir ordeñando más.

El último reducto que se le resiste al yonki de la Moncloa son las pensiones.

Zapatero está dinamitando nuestro sistema de pensiones.

¿Veremos a nuestros mayores mendigar por las calles?

Desde luego, hay muchos cómplices de Zapatero que tendrán que pagar por ello si llega el caso.

Ballesteros debería hacerle el screening mental que prometió en campaña a Rodríguez Zapatero.

Zapatero es un demente. Está loco. Es un peligro. Conduce un autobús de 45 millones de pasajeros directo al abismo y está acelerando.

Y sonriendo. Y con mucha propaganda. Mucha complicidad y mucha propaganda.

Pasará a la Historia.

Espero que no pasen nuestros mayores a la Historia por culpa del Partido Socialista.

¡Feliz Santa Tecla!