De las encuestas como el símbolo de ruina institucional de Zapatero
Sobre las encuestas-fraude acerca de la independencia de Cataluña, personalmente opino que a quienes engañan es precisamente a aquellos que creen de buena fe en algún tipo de proceso que conduzca a la independencia.
ERC comenzó su espejismo de los últimos años con un “mans netes” (manos limpias) que se ha demostrado más cutre, corrupto y derrochador que el de cualquiera de los partidos grandes. Un amigo que ha saltado de ERC a Reagrupament califica a su ex-partido:
ERC es como “el Ciudadanos independentista”. Empezamos dando lecciones a los grandes partidos de limpieza y regeneración y hemos acabado con navajazos internos y espectáculos dantescos. Somos una vergüenza.
Otro tipo de corrupción, más ideológica que monetaria, es la de los que prometían la Independencia de una República Socialista Soviética de Cataluña y que no han sido capaces ni de conseguir que en las matrículas de los coches aparezca el CAT mientras los adhesivos con el burro van perdiendo su color.
Tras rotundo fracaso identitario-matricular, nuevo chasco al no conseguir tampoco selecciones catalanas independientes pese a haber servido éstas de excusa para los más onerosos gastos.
Sin matrículas ni selecciones, ERC se embarcó en la redacción de un nuevo Estatuto de Autonomía que iba a servir de previa Constitución a una posible RSSC. Totalmente fuera de juego por el tejemaneje entre Zapatero y CiU, llegó a votar que sí y que no y todo lo contrario. Y porque no había más opciones.
Tal es la falta de criterio de ERC que otro aún miembro de ERC (no le queda otro remedio que seguir siéndolo) me decía que fueron utilizados por PSC y CiU porque:
el Nou Estatut lo único que pretendía blindar era a la alta burguesía y el alto proletariado del “Cas Pretòria”. No era un Estatut para los catalanes, era un Estatut contra los catalanes.
No comentaré lo que me había llamado por estar en contra del Estatut del 30 de septiembre por respeto a sus disculpas.
Siguiendo con ERC, en esa eterna huida hacia adelante que tienta a los que no tienen “full de ruta”, ahora acometen con alegría la realización de consultas a nivel municipal de un tema de alcance nacional, sabiendo que es inútil y frustrante, aparte de ilegal y carente de cualquier atisbo de legitimidad o de praxis democrática.
Hacer consultas a nivel municipal de temas de nivel nacional es sencillamente un fraude.
Tampoco nos llamemos a escándalo. ERC se está agarrando a un clavo ardiendo para salvar sus barcos que no su honra, pero otros en España también padecen esa falta de espíritu democrático y de prostitución de las instituciones que nos ha traído José Luís Rodríguez Zapatero, alias “el cadáver político que va a presidir la Unión Europea”.
Esta semana, diputados de comunidades autónomas con regímenes forales, ayudaban al trilero de la Moncloa, al yonki del dinero público, a aprobar una financiación autonómica que no les afecta a ellos. ¿Les gustaría que los diputados catalanes legislaran sobre sus fueros?
En resumen, Zapatero nos ha traído varias ruinas.
Primero, nos ha traído aumentada y exagerada una crisis financiera y económica y ha resucitado (“motivos para creer”) una ruina laboral que ni en los tiempos de Mr. X.
Segundo, nos ha traído la ruina moral: relativismo a tope, palabras sin sustancia, improvisación y el sectarismo omnímodo y omnipresente más radical de Occidente.
Tercero, nos ha traído la ruina de identidad: el país que aspiraba a ser miembro del G-8 y a liderar/acompañar el progreso del mundo, acaba siendo el correveydile de los dictadores de nuevo cuño del siglo XXI y de alguno del pasado (del tráfico de armas, ya hablaremos)
Cuatro, nos ha traído la ruina de la dignidad: de ser un país con “indignos” salarios mileuristas fruto del propio esfuerzo a ser un país “social[ista]” con limosnas de Zapatero de cuatrocientos. Esperemos que la ruina de la dignidad no llegue a nuestros pensionistas porque entonces si que vamos a saber lo que es bueno.
Quinto, y agrupando, las ruinas educativa, sanitaria, de defensa, medioambiental, energética, industrial y de infraestructuras.
Y por último, y quizás la más importante, la ruina institucional: la prostitución de todas y cada una de las instituciones al servicio no ya de un partido, si no de un ego: Naciones Unidas, el Parlamento Europeo, el Congreso, el Senado, las cámaras autonómicas y los ayuntamientos; las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el ejército y la propia Seguridad Nacional; los medios de comunicación; los sindicatos; los tribunales y hasta las nuevas tecnologías, todo al servicio del peor presidente al que pueda aspirar un país en el siglo XXI.
A Zapatero le van cayendo los palmeros, aunque no por caer serán menos responsables.
A pesar de todo, el presidente por atentado sigue manteniendo, presupuesto mediante, los apoyos necesarios para su supervivencia política y mediática a costa de la supervivencia de nuestra sociedad.
Para España en general y Cataluña en especial y particular (tal y como el caso de ERC demuestra) todo lo que toca Zapatero lo arruina.