¿En qué planeta viven los anticristianos?
Dicen ser laicistas, es decir, “que defienden la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa” (DRAE) pero es mentira.
Desde que cursé quinto curso de EGB hasta salir del Instituto siempre fui a centros públicos. Jamás hice una sola hora de clase de religión. Jamás vi un crucifijo en ningún aula. Jamás una misa en el colegio o instituto.
Antes al contrario. En los colegios públicos se ha sacado a los niños a la calle sin permiso de sus padres para manifestarse contra Aznar que no por la paz, mientras se hace la vista gorda a las guerras de Zapatero, sus relaciones con criminales, la dádiva de privilegios, las violaciones de los derechos civiles, la ruina económica y social de un socialismo trasnochado, … Algunos perjudican la educación pública por su sectarismo y visceralidad.
Pero volviendo al odio a los cristianos, ¿en qué planeta viven? Cuando anuncian la retirada de crucifijos de los institutos, ¿a qué institutos se refieren? ¿O es sólo para tener el odio visceral de su parroquia bien alimentado?
Poniendo la mirada positiva, en realidad vemos un avance, o como diría Ballesteros o el propio Zapatero, han “ampliado derechos” -sic-.
Y es cierto, hace setenta años fusilaban a monjas y niños en las cunetas y ahora tan sólo amenazan con retirar crucifijos inexistentes.
Hay que reconocer que van mejorando.
Ayer vi la película “Luna Nueva” en la que unos vampiros tienen una amiga humana y reconocen que les cuesta mucho aguantarse y no comérsela. Supongo que a los progresistas les debe de pasar lo mismo con los cristianos: se los comerían pero se controlan. En realidad se conforman con chuparles la sangre.
Pero lo realmente importante es que mientras se habla de crucifijos despistan la atención de los miles de barracones en colegios que van aumentando; despistan la atención de los padres que no pueden elegir la educación de sus hijos -el derecho de pernada educativo-; despistan la atención de los padres que tienen que hacer kilómetros para llevar a sus hijos al colegio porque en el colegio de al lado de su casa no tienen “puntos”.
Y despistan la atención de una educación nefasta que condena a muchos a la miseria y al socialismo. Valga la redundancia.
desembre 13th, 2009 at 17:36
El anticristianismo, maquillado de laicismo, tiene su origen, en mi modesta opinión, en la idea errónea -socialista/comunista- por la que para conseguir la sociedad comunista perfecta hay que derribar la sociedad occidental, como fuere. Si hay que ir a un islamismo integrista, no hay problema porque esa totalitarismo teocrático es un paso más más cercano a “su” totalitarismo.
desembre 14th, 2009 at 19:20
Quizá si que sea naturalmente incompatible la sociedad occidental con el comunismo. El afán de libertad de las personas se acaba imponiendo aunque sea con un simple votar con los pies.
Gracias por el comentario, Artur.