Sé que normalmente el tono de este blog es radical.
Hay gente que va al fútbol a desgañitarse con el árbitro y yo escribo en mi blog para supongo que lo mismo.
También para probar nuevos estilos, como el compositor que mezcla escalas orientales o el pintor que evita usar un punto de fuga.
Y también para demostrar, por qué no, que fuera de la Izquierda también podemos echar espumarajos por la boca.
Pero ha llegado el momento de cambiar.
Llevo tiempo dándole vueltas a cómo girar la orientación de esta bitácora.
De momento, os presento un texto, traducido, encontrado via Nihil Obstat: La mort d’un extrotskista [ca] que a su vez se refiere a una sorprendente necrológica en Le Monde: Irving Kristol, fondateur du néoconservatisme américain [fr]:
Irving Kristol ha trazado su propio viaje intelectual y político en estos términos: “Yo fui trotskista porque había buenas razones para ser trotskista; yo fui de Izquierdas porque había buenas razones para serlo; yo soy conservador, porque hay buenas razones para ser conservador. ”
Pero los fracasos sucesivos le habían hecho un conservador como ningún otro. No fue uno de los nostálgicos del pasado, perdido en el culto de la tradición y partidario de una vuelta atrás, sino un conservador abierto al futuro y compatible con la democracia moderna, que ha hecho prevalecer en el campo republicano su bagaje de antiguo marxista y antiguo demócrata de izquierdas.
Esta biografía intelectual fuera de lo común, que Irving Kristol compartía con algunos de sus contemporáneos, ha inspirado a un pensador socialista americano, Michael Harrington, quien forjó la expresión de moda de “los neoconservadores”. Diseñado originalmente como un término peyorativo ha sido aceptado por Irving Kristol, que definió a un neoconservador como “un liberal abofeteado por la realidad.”
