Brad DeLong, el progre que tira la piedra y esconde la mano

Brad DeLong es un prestigioso (prestigioso a la progresista, tipo Bernat Soria) economista de la Universidad de Berkeley.

Por supuesto sabe mucho más de economía que yo, tiene muchas más experiencia y ha estado en muchísimos sitios.

A raíz de la crisis que azota a muchos economistas que no han visto la estampida hasta que les ha aplastado, critica a Milton Friedman y a la escuela de Chicago por no tener soluciones. Es decir, la crisis es culpa de Milton Friedman y del libre mercado.

Obvia sin embargo, que tras el crack del 29, el Senado de Estados Unidos aprobó la Glass-Steagall Act en 1933.

La Glass-Steagall Act que es lo que muchos parece que quieran inventar ahora imponía una serie de límites a la acción de los bancos, imponía los tipos de interés en las cuentas de ahorro y otra serie de medidas para evitar la especulación. En teoría.

Curiosamente, la Administración Clinton de la que el señor DeLong era miembro destacado, aprobó la ley Gramm-Leach-Bliley Act que anulaba algunos aspectos de la regulación sobre los bancos, en concreto que bancos pudieran comprar otras instituciones financieras.

En resumen, gracias a la ley Gramm-Leach-Bliley Act, empresas con bancos podían comprar otras instituciones financieras.

Negro sobre blanco: los bancos podían crear CDOs y MBSs  (Collateralized Debt Obligation & Mortgage-Backed Security) y empresas que compraran esos opacos productos.

Todo el jaleo de las subprime y los ninja, vamos.

Trilerismo financiero en estado puro.

De todas maneras no cometeré la misma injusticia del señor DeLong culpándole a él de la crisis por aprobar la Gramm-Leach-Bliley Act ni por aumentar desde la Administración Clinton la nefasta Community Reinvestment Act de Carter.

¿Por qué?

Madoff ya estafaba a la gente mucho antes de que el señor DeLong acabara la carrera.

La culpa de la crisis la tiene un montón de gente que se arrojó la tarea de protegernos (previo pago) de estas cuestiones pero no han hecho el trabajo.

Mientras tanto, algunos han invertido bien su dinero y no han sido ni estafados ni burbujeados, eso sí, pagando dos veces: los controles privados y los controles públicos.

Nada nuevo bajo el sol.

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