Comparando autobuses públicos y autobuses públicos.
En el último Pleno del Ayuntamiento de Tarragona discutimos una moción presentada por el Partido Popular para establecer la seguridad como parámetro principal de la flota de autobuses de la Empresa Municipal de Transportes.
Moción que fue votada en contra por el equipo de gobierno confirmando mis sospechas de que quieren envejecer la flota de la EMT.
Cabe señalar que todos los estudios vinculan edad del vehículo con seguridad.
A lo que iba: Ballesteros, como buen socialista, intenta hacer la trampa de comparar los autobuses municipales de Tarragona (1/2000 habitantes) o de Reus (1/12000 habitantes) con los autobuses que cumplen algunas de las líneas concesionadas por la Generalitat.
Comparar autobuses municipales con autobuses de una concesión pública es como comparar naranjas con … naranjas.
Los autobuses concesionados son un servicio público en el que la Generalitat impone precios, frecuencias, horarios y calidad de servicio.
Lo correcto sería comparar los autobuses urbanos o interurbanos de concesión pública con los autobuses que utilizamos para ir a ver a nuestro equipo de fútbol favorito o en la excursión de fin de curso. Y a éstos sumarles el déficit público.
El defecto de moda es achacar al liberalismo los males del socialismo.
Todavía ignoro si es voluntario o accidental.
Posdata: Tal vez podríamos referirnos al PSOE como un partido monotemático: “La culpa de todo es del PP” o “Liberalismo malo, Socialismo bueno” o algo por el estilo.