Durante la Guerra Civil Española se dirigían cuatro columnas hacia Madrid para acabar con el gobierno de la República. El general Emilio Mola informó de que una “quinta columna” les apoyaría desde el interior de la propia ciudad.
Así, dícese quintacolumnista a aquellos que desde el interior tienen lealtades a una fuerza exterior, como los franceses que apoyaban a los nazis.
En los partidos políticos a veces puede uno encontrar quintacolumnistas. Personajes capaces de pactar con el gobierno no hacer oposición para garantizarse su tranquilidad. Dicha inactividad, camuflada de perfil bajo, va claramente en contra de los intereses de su partido.
Curiosamente, los quintacolumnistas son los que más se aferran a sus puestos en los partidos a los que perjudican. Menos mal que a todos los cerdos les llega su San Martín.
