Gustavo Cuadrado no es Iceta
El sexto principio de la propaganda se basa en repetir incansablemente una consigna.
La consigna del PSOE es: “Acebes y Zaplana son malos”, “el PP es malo”. Gustavo la estira a “Alejandro es como Acebes” por lo que “Alejandro es malo”.
Además lo hace de forma bastante torticera:
Oculta informació a la ciutadania que et pugui ser perjudicial per a les eleccions
Creo que se pasa de frenada. Si tiene pruebas de que Alejandro activamente ocultó información que las saque. A no ser que para el PSC ocultar información sea no dar TODA la información a TODOS los afectados, uno por uno, en audiencia privada y con té y pastas.
Otra cosa sería si el anterior equipo de gobierno no hubiera cumplido con los principios que la legalidad vigente contempla para informar a los ciudadanos.
Intenta culpar a un altre ( be en aquest cas és més el Sr Aregio qui culpa exclusivament al Sr Nadal)
O sea, ¿criticamos a Alejandro pero le culpamos de algo que admitimos que hizo otra persona?
Inventa una teoria de la conspiració falsa [...] dir que és una promesa electoral la retirada del POUM per part de l’actual Alcalde
En política hay muchas maneras de decir las cosas. No se puede exigir una frase textual y exacta de un posicionamiento político.
Pregunto:
¿Ballesteros criticó o no criticó el POUM? Si lo criticó y no lo retira es que mintió.
¿Ballesteros ha pedido la dimisión de los que aprobaron el POUM? Si lo ha hecho y no retira el POUM que dimita él mismo.
Por cierto, hablando de Iceta, hay que leerse la acusación de Iceta a Aznar de seguir el manual de la propaganda nazi.
El tiempo y la hemeroteca se come con patatas al mejor político del PSC en el punto 4:
4. Regla de l’exageració i desfiguració. Es tractar d’aprofitar una petita anècdota per convertir-la en una gravíssima amenaça. Recordeu una votació en un municipi basc que va justificar els atacs d’Aznar al PSOE per “pactar amb Batasuna”?
Visto lo visto, con Rodríguez Zapatero justificando y soltando a terroristas de ETA … prefiero no comentar más.
Bueno sí, una vez más, el tiempo sigue quitando la razón al PSOE.